Y llegó el momento de una nueva despedida, mejor dicho de las muchas despedidas. Nuestros numerosos amigos de Harvard y Chicago tienen que quedar desgraciadamente atrás porque la Ruta de los Imperios tiene que completar su última etapa: el regreso a Europa. Encontrar compañía naviera fue una pesadilla, primero para averiguar quienes operaban entre la costa este de EE.UU. y la costa oeste de la vieja Europa (porque eso no viene en las "páginas amarillas", es información muy especializada y complicada de localizar). Encontramos una compañía naviera que lleva un conteiner de 20 pies (nuestra dimensión) de Nueva York a Europa por 650 US$ (precio realmente bueno) pero recibimos un jarro de agua fría cuando averiguamos que la manipulación de ese conteiner en Nueva York y contratar el agente de aduanas suponía ... ¡800 US$! extras. Es más cara la manipulación en tierra que el propio transporte, increíble.  Imposible utilizar un conteiner con estos precios. Comenzamos a investigar las compañías de barcos RoRo (=Roll On-Roll Off= car carrier= barcos de transporte de coches que no admiten pasajeros). Los barcos RoRo no nos hacen ni pizca de gracia porque los marineros roban todo lo que pueden en los autos, no es raro que hasta rompan cerraduras y candados para acceder a lo que se lleva y robar lo que puedan. Las compañías navieras, en vez de luchar contra eso han decidido no aceptar más que coches vacíos ... y si se mete algo en ellos ... es responsabilidad del dueño. No responden de ningún tipo de robo, tan solo si rompen algo de coche, no de lo que se transporte (por eso nosotros preferimos el conteiner pero claro ... en este caso cuesta el doble y estamos pelados a estas alturas. Tenemos que asumir ese riesgo). La investigación de todo el proceso naviero duró casi dos semanas entre la averiguación de los nombres de las compañías navieras (conteiners y RoRos), escribir a las compañías, esperar contestaciones, pedir direcciones, frecuencias, puertos, precios, ... Los e-mails y los faxes se acumulaban en la mesa de Bill y posteriormente en casa de los Bernardi. Finalmente encontramos el barco "perfecto", un RoRo de Hual sale de Baltimore (un puerto grande, de rápidas diligencias, moderno pero increíblemente tranquilo, al norte de Washington) hacia Le Havre, costa oeste de Francia. Transportarlo a la Península Ibérica es más caro y además queremos llegar los tres juntos a España ... y entrar por tierra. Nada de llegar nosotros primero y luego nuestra montura; todos para uno y uno para todos, o todos o ninguno, si lo hemos hecho juntos entraremos juntos en España. No faltaría más. Además, la espera en Francia no supone un problema puesto que tenemos  familia en París.

Mandar el Montero a Le Havre son 800 US$ más unos 60 US$ de gastos en Francia. Imposible encontrar algo mejor y además Hual (www.hual.com) es una compañía gigantesca muy reputada ... ¡qué tiene oficinas en Chicago! Eso fue increíble, menuda suerte, pudimos hacer todo en persona mientras estábamos con los Bernardi. Lo dejamos todo listo para no tener que hacer absolutamente nada en Baltimore, tan solo embarcar el Mitsubishi. Y así fue, tras dos días de viaje por estupendas autopistas (pernoctando dentro de la tienda en el área de descanso donde capturaron al francotirador tarado que mató a más de 10 personas hace poco) llegamos a Baltimore. Allí estaba el gigantesco barco de Hual ... y allí mismo nos despedimos de nuestro querido Mitsubishi Montero. Nos veremos en Francia apreciado e incombustible compañero de viaje. (Ampliación de fotos en link y la de la derecha muestra la estructura de un barco RoRo, una auténtica ciudad flotante. Y una pregunta de concurso ... en la foto de la derecha ... ¿dónde está Wally? J)