
Bueno, es que ya no se puede hacer ni un pipí tranquilo. Nos volvemos a encontrar con los carteles que advierten del peligro de la presencia de osos ... hasta en los servicios. En el cartel podemos leer "PRECAUCIÓN. ATENTO AL OSO". La gran voracidad del oso para acumular grasa que les permita pasar el invierno sin comer les acucia la necesidad de descubrir nuevas fuentes de alimentación. La presencia de núcleos humanos es un medio que les proporciona comida fácil y rápida. Por ello en todos los pueblos de la zona se dan instrucciones precisas para evitar sustos, los contenedores de basura son "a prueba de osos" y se colocan pegatinas advirtiendo que no se deje nada de basura fuera de ellos. De hecho, en muchos lugares los osos han aprendido a romper los cristales de los coches, lo que pasa es que en vez de llevarse el radiocasete como un vulgar quinqui, rapiña todo lo que se pueda masticar. Pero ya encontrarse este cartel en los ¡¡¡¡baños públicos!!!! es demasiado. Ya no se puede estar tranquila ni en la intimidad.