
El ferry Kennicott de la Alaska Marine Highway nos acerca a la costa canadiense después de 36 horas de travesía por el mar de Alaska. Nos da pena no poder proseguir hasta Bellingham (norte de Seattle, EE.UU.) e ir admirando el cambiante paisaje de la costa y bajándonos en las breves escalas de pueblos remotos pero ... no hay plazas. Demasiada gente rezagada marchándose de Alaska. A partir de Prince Rupert sí que podemos inaugurar oficialmente la etapa de "regreso". Nos instalamos en el Montero y ya en tierra firme de nuevo comenzamos a circular por suelo canadiense. Nuestro próximo destino será Harvard, una población aledaña a la ciudad de Chicago, donde nos esperan viejos amigos. En los próximos días recorreremos durante nuestro particular "éxodo" unos 4.500 kilómetros antes de notar la presencia de Chicago, la ciudad de los vientos.