
Cuando los días son radiantes los altos son constantes y muchas pistas se vuelven transitables, permitiéndonos profundas entradas en la naturaleza. Pudimos pistear a gusto por el Parque Nacional Denali, donde se encuentra el pico más alto de los Estados Unidos, el monte McKinley de 6.194 metros; los indígenas americanos lo llaman desde tiempo inmemoriales Denali, "el alto". Por sus dominios viven osos grizzlis con los que afortunadamente no tuvimos el gusto de toparnos (ahora podrían estar de malas pulgas porque están apurando los últimos días de engorde para dormir durante meses). Cuando tenemos días así, claros y sin nieve, ... nos cuesta hacernos a la idea de que quizás en unas horas seamos flagelados por un látigo de hielo y que una nueva capa nívea quiera tragarnos para siempre. Lo que sí que resulta fácil es imaginarse estos parajes en primavera, con los árboles verdes y los campos en flor.

Glaciar Matanushka entre Anchorage y Tok.