
Cuándo
fotografiábamos el cartel "peligro monos" en Centroamérica (crónica
84) reflexionábamos sobre las particularidades de la señalización viaria que
en cada zona del mundo hemos fotografiado y nos preguntábamos "¿Cuáles
nos aparecerán en Norteamérica para redondear la colección?" ¡Pues aquí
tenemos la respuesta ... ¡¡Peligro osos!! Un cartel nada alentador cuando se
acampa todas las noches a la intemperie. Y no era broma, ¡aquí está nuestro
amigo!
Un oso no siente especial animadversión por el ser humano pero tampoco hay que
darle confianza cuándo se divisa uno porque un oso hambriento o con cachorros
es un peligro mortal si no se respetan las normas que figuran en infinidad de
carteles de la zona. Hay pocas muertes pero se contabilizan anualmente decenas
los heridos por estos voraces plantígrados. Para poder sobrellevar el duro
invierno se pasan todo el verano y otoño engordando, comiendo compulsivamente
todo lo que cae entre sus garras. Luego entran en estado de hibernación de 3 a
5 meses (aunque en el norte de Alaska pueden hibernar hasta 7 meses) periodo
durante el cual no comen y se dedican a dormir en la osera que han elegido para
pasar estas largas "vacaciones" forzosas.