
La
provincia de Columbia Británica es como un inmenso bosque por los que nos vamos
deslizando. Prácticamente más de la mitad de su territorio está cubiertos por
árboles y Canadá en sí contiene en su territorio más aguas interiores y
lagos que ningún otro país en el mundo.
La Naturaleza ha querido expresar su máxima belleza a lo largo de las Rocosas
Canadienses (Rocky Mountains) entre la provincia de Alberta y Columbia Británica.
Esta cascada de parques nacionales (Yoho, Kootenay, Banff y Jasper) contiene los
más impresionantes escenarios naturales de este enorme país (el segundo más
grande detrás de Rusia). El lago Louise (o Lago de los Pequeños Peces como lo
conocen los indios Stoney, en la foto), en el Parque Nacional de Banff, es
alimentado por el glaciar Victoria (al fondo), de ahí su extraordinario color
turquesa. Este parque es el más antiguo de Canadá. El gobierno canadiense,
para evitar la adquisición y explotación comercial de una fuentes termales
descubiertas en 1.883 declaró la zona en aquel tiempo área pública reservada.
Por entonces como ahora vivían entre sus bosques osos pardos y negros así como
alces y cabras de las nieves entre los animales de mayor envergadura.

Seguimos
avanzando por este prodigio natural y nos introducimos en el parque nacional de
Jasper con sus montañas siempre cubiertas de nieve sobre numerosos lagos e
incluso con algunos manantiales de cálidas aguas termales. El glacial Athabasca
es uno de sus más sobresalientes inquilinos y forma parte del enorme campo de
hielo de Columbia. Estos montes que ocupan un área de unos 500 km2
constituyen el mayor campo de hielo de las Rocosas y sus glaciares alimentan los
ríos Saskatchewan, Athabasca, Fraser y Columbia.