
Nos
alejamos de la gran ciudad para irnos aproximando a la impresionante cordillera
de las Rocky Mountains. Rodeados de montañas, lagos y bosques nos encontramos
el camino salpicado de pequeños y tranquilos pueblos. Se asentaron durante el
siglo XIX y como en Nelson -donde ahora nos encontramos- el agua mineral, los
bosques y la fertilidad de la tierra fueron los componentes primordiales para
que floreciesen estas poblaciones. No nos extraña que la vida por estas
apacibles poblaciones discurra sin prisas y sin angustias y la gente se deje
llevar por la magnífica naturaleza que les envuelve. El suroeste de Canadá
hechiza con su naturaleza y satisface a los amantes de la vida cosmopolita
refinada con Vancouver y a los amantes del romanticismo con todos los pueblos de
la carretera que discurre paralela a la frontera con Estados Unidos. ¿La razón
de esos hermosos pueblos refinados? ... ¡La fiebre del oro!

Nelson
es una población mediana, foco de gran riqueza hace decenios, ha conservado el
encanto provincial entremezclado con la sofisticación de una pequeña ciudad
con edificios tan remarcables como este palacio (que no es el único). En 1890
la famosa mina LeRoi en las Red Mountains comenzaba a producir millones de dólares,
los buscadores de oro acudían por miles, la Fiebre del Oro también extendió
su tentáculos por esta zona del mundo. Los edificios se levantaban uno tras
otro y las calles de la ciudad iban multiplicándose. No cabe duda que la
prosperidad fue importante y sirvió para consolidar empresas y negocios pero el
bullicio y la ambición desmedida también causó estragos ... hasta que el oro
fue desapareciendo y el pueblo después de varias décadas recobró la paz que
la fiebre del oro le había arrebatado.

Otro
de los pueblos emblemáticos de la ruta del suroeste: Rossland, un enclave minúsculo
repleto de encanto y arquitectura añeja.

Tribunal
de Justicia de Rossland. Nos deja perplejo un edificio civil de estas características
en una localidad tan minúscula. El oro dio prosperidad y belleza a muchas
villas, por pequeñas que fuesen.