
De
la arquitectura colonial nos desplazamos a la arquitectura maya. El Petén es la
joya precolombina más admirada del país. Cuando nos dirigíamos hacia Centroamérica,
el área del Petén se hallaba presionado por los grupos ex-paramilitares que
reclaman compensaciones económicas tras haber depuestos las armas en el año
1.996. Bloquearon Tikal y alrededores sin dejar salir ni entrar a nadie, local o
extranjero, durante varios días. Afortunadamente nadie sufrió ni el más mínimo
daño, hablamos de daños físicos, claro, porque hubo daños morales al estar
muchos turistas retenidos ilegalmente y económicos al perder conexiones y el
programa de viaje. La situación no se prolongó demasiado tiempo y por el
momento "parecía" que no iban a repetirse las acciones de presión
porque el gobierno cedió a las pretensiones de los paramilitares para cobrar
una pensión vitalicia. Ahora la polémica brotaba entre las víctimas de esos
mismos paramilitares ... que ante tal cesión económica del gobierno ... querían
también una pensión por los familiares perdidos durante la cruenta guerra
civil.
Pero se respiraba una total calma y tranquilidad cuando llegamos. Ni siquiera la
tremenda humedad y el calor asfixiante propio de la época nos impidió
disfrutar de los tesoros del mundo Maya en la increíble Tikal. Tras subir las
extenuantes escalinatas de la pirámide Templo II, el cielo ya estaba encapotado
y un aguacero nos obligó a resguardarnos en el soportal cubierto del templete
superior. Desde ella tienes una perfecta panorámica de la Gran Plaza y las Acrópolis
Central y Norte, donde vivían los gobernantes a la vera de los templos
principales. Desde el año 200 a.C. hasta el 900 d.c. vivieron sucesivamente
varias dinastías con lo cual fueron construyendo nuevos templos y pirámides
sobre los ya existentes. Una élite con derechos hereditarios -y que mantenía
al pueblo llano lejos del conocimiento para ser considerados como dioses o
enviados de los dioses- gobernó Tikal durante casi mil años.

Panorámica de la Gran Plaza con el Templo I en el centro de la imagen, escalinatas a la Acrópolis Norte a la izquierda y la Acrópolis Central a la derecha. De pronto un sonido espeluznante nos sobrecoge, son los monos aulladores que más que aullidos parecen rugidos salimos de las mismísimas bocas del infierno.

Detalle de mascarón del Dios Chaac, una obra que quedó oculta al levantar los mayas una pirámide sobre otra. Las excavaciones selectivas en los templos permiten este tipo de descubrimiento.

El
Templo V emerge de entre la devoradora jungla. "Nos aproximamos con mayor
entusiasmo hasta ponernos al pie de una hermosa escalera, cuyo paso nos disputábamos,
subiendo por precipicios y escombros, originados tal vez por los temblores y
elevados árboles, ... ". Estas fueron las palabras del Coronel Modesto Méndez
a la Gaceta de Guatemala tras su exploración de Tikal en 1.851 refiriéndose al
encuentro con el ahora llamado Templo V.
Vamos de la mano del arquitecto Rafael Chang, restaurador del yacimiento y que
actualmente se encuentra en la labor reconstructiva del Templo V, uno de los
grandes hitos de Tikal. Con él, moviéndonos entre chaparrón y chaparrón,
pudimos penetrar más a fondo en los vericuetos de la arquitectura maya. Rafael
nos explicaba el estado en el que fueron encontradas las estructuras mayas, los
sistemas de construcción que seguían los arquitectos originales así cómo la
técnica de reconstrucción o restauración dependiendo de su estado.