Costa Rica es la siguiente etapa, la presencia constante de su exuberante naturaleza es su principal carta de presentación. Es el más estable y seguro de todo Centroamérica pero muchos de los problemas de sus vecinos en ocasiones traspasan sus fronteras, unas veces en forma de crisis y otras en forma de delincuencia. El café y el tabaco que se cultiva en su fértil tierra han sido los pilares de una economía que afortunadamente no ha tenido una vida tan estrepitosamente ruinosa y de inestables gobiernos como la de muchos de sus países vecinos.
Sus inigualables parques naturales en el interior y sus costas pacífica y atlántica son otros de los lucrativos ingresos a través de una gran explotación turística. Siendo temporada de lluvias no se puede visitar profundamente Costa Rica porque el barro e inundaciones hacen muy dificultoso (o imposible) el avance por sus más bellas regiones. Nos hemos de limitar, desgraciadamente, a un recorrido superficial.

No nos encontramos en el mejor momento para recorrer Centroamérica y las lluvias que ya comenzaron a saludarnos en Panamá se vuelven a intensificar en Costa Rica. Los ríos costarricenses que se deslizan como una monstruosa anaconda entre sus prolíferos bosques avanzan terrosos por las lluvias ... y no paran de engordar.

Costa Rica es sinónimo de hermosa naturaleza, no existe ningún patrimonio cultural, ya sea precolombino o colonial. Hasta la capital, fundada en 1.737, carece de interés. Los repetidos terremotos que azotan Centroamérica se han encargado de destruir los edificios arquitectónicos del pasado, el Teatro Nacional (en la foto) es uno de los pocos que ha podido aguantar los ataques de los temidos seísmos.