¡Se acabó! La totalidad de los trámites se han realizado sin percances y todo está en orden. Se cierra el conteiner, la compañía lo sella con un precinto de acero y Vicente añade un precinto "personal", el candado que le dieron nada menos que en Pakistán para el primer conteiner que usamos a finales del 2.000 (crónica 54). Cuando el candado hace "clic" todo ha terminado, un camión se lleva a nuestro a amigo y no lo volveremos a ver hasta que la llave engarzada en el llavero vuelva a girar y otro clic lo libere ... en Panamá. ¡Buen viaje compañero! Nos veremos en 5 días, nosotros iremos en avión, no nos dejan acompañarte.