
Con prensa, radio y televisión comienza la rueda de prensa donde explicamos cada uno de los pormenores de la Ruta hasta el momento. Nuestro anfitrión en Motransa, Reinaldo Vivanco (en primer plano), inicia la sesión que explicará a todo Ecuador los objetivos y vicisitudes de la Ruta de los Imperios. Durante los días que estamos bajo la tutela de Motransa todo fue fácil, "aquí no hay problemas, tan solo soluciones" parece decir su lema. Conocemos a todo su estupendo equipo humano y todos se desviven por nosotros y nuestro "niño". Se meten de lleno en la expedición, nos revisan el Montero a fondo y nos solucionan al instante la inquietud y preocupación que nos lleva rondando desde que fuimos conscientes que la etapa sudamericana se terminaba en Ecuador: el traslado del Mitsubishi Montero de Ecuador a Panamá. "Nosotros nos encargamos de todo", nos dijeron Reinaldo y Margoth, responsable de importaciones. Y así fue. Nos quitaron dos losas de encima, una losa económica porque ellos se hicieron cargo de todos los gastos del traslado y una losa moral por los quebraderos de cabeza que siempre nos causa el tema del embarque (encontrar agente, compañía naviera, analizar calendarios y cuadrar fechas, analizar los diferentes puertos, ... ). Tan solo teníamos que decirles desde qué puerto queríamos enviar el Montero, dónde queríamos que llegase y cuándo. La sensación del "todo hecho" es nueva para nosotros, normalmente nos tenemos que encargar de todo con gran esfuerzo pero Ecuador fue diferente, cada vez que conocíamos a alguien era una nueva inyección de vitaminas y Motransa se convirtió en un miembro activo de la Ruta de los Imperios.