
Guayaquil fue elegida recientemente como la sede donde fueron convocados los altos mandatarios latinoamericanos para elaborar un proyecto de colaboración mutua. La ciudad con sus imparables obras de remodelación comienza a mostrar un saludable aspecto de renovación y recuperación de sus raíces. El último gesto fue con la inauguración del cerro de Santa Ana, la colina donde nació Guayaquil (en la foto). Un barrio muy peligroso por su delincuencia pero que el ayuntamiento ha recuperado extraordinariamente, como atestiguan las fotos de cómo era "antes" (imágenes que dan realmente miedo al pensar que había gente viviendo en ese cúmulo de hierro y madera en ruinas). Las viejas e insalubres chabolas que atiborraban la colina fueron remodeladas y ahora la colina está repleta de sencillas pero bellas casas pintadas de vivos colores. Sus moradores han recuperado la ilusión de vivir dignamente al tener una vivienda decente y poder ganarse la vida atendiendo los comercios de los bajos de sus viviendas ... adoptados a los gustos de los ociosos paseantes: bares, heladerías, restaurantes y tiendas de recuerdos que jalonan la empinada (y bien vigilada) subida hasta el nuevo faro que resplandece desde su cima. Un faro de esperanza y ejemplo para el resto de la ciudad que intenta conseguir la estabilidad y seguridad que se merece.

Al final del Malecón, el bonito barrio de la colina de Santa Ana, la recuperada cuna de Guayaquil.

No hay muchos pero sí que se encuentran cierto número de edificios públicos clásicos que embellecen algunas calles de Guayaquil. En la foto el Palacio Municipal.