Pero junto a la belleza arquitectónica de lo colonial y la modernidad del "downtown" al más puro estilo de Hong Kong o Singapur también tienen, como en todas las grandes ciudades de Sudamérica, extensos barrios marginales de viviendas que surgen como champiñones de la noche a la mañana y que trepan por las colinas que se colapsan con las lluvias o son levantadas en valles que se inundan con facilidad. Son los terrenos periféricos o residuales de la gran ciudad, allí donde se hacinan los pobladores que huyen de la pobreza del campo o de pueblos menores y buscan una nueva oportunidad en la gran ciudad ... oportunidad que casi nunca llega. Una nueva vida que no existe y un cambio de entorno que les hace más miserables de como estaban.