Las mujeres también conservan su tradicional vestimenta en tonos también oscuros para su larga falda y chal, pero con el complemento siempre presente de pulseras, collares y pendientes y, por supuesto, sin prescindir de sus sombreros también de fieltro negro. Las joyas más valiosas las conservan para ceremonias especiales y las más famosas son los "topos", broches de plata que adornan sus chales. El cáncer de Sudamérica, la inseguridad, les hacía padecer asaltos en las ciudades para despojarlas de todas sus joyas y eso provocó que para el día a día usen joyas o bisutería más discreta y de menor valor.