Llegar a Cajamarca es un camino largo pero merece la pena porque el paisaje del recorrido embelesa y pasear por la ciudad es una delicia. Hay que tener cuidado con los amantes de lo ajeno pero no llega a la peligrosidad de Lima. Es muy fácil disfrutar en una terraza y andar entre callejones, casitas encaladas con tejas con floridos balcones y patios interiores e iglesias de piedra.

 

Todavía existen en Cajamarca un total de 104 portones. El del Palacio de los Conde de Uceda (ahora Banco de Crédito) es uno de los más admirables portones labrados en piedra.

 

El interior de los palacios y villas coloniales siempre encierra un bello patio porticado con fuentes y plantas.