
El Imperio Moche (años 100-800 d.C.) también dejó su huella por estos lares. Construyeron su capital alejados de la costa, más adentrados al desierto, ingeniando un sistema de irrigación y canales que hoy en día siguen siendo utilizados y sirvieron de inspiración a los Incas. Las culturas del sur de América no desarrollaron nunca un lenguaje escrito por ello las escenas que tan prolíficamente representaban los Moche en sus muros y en los objetos cerámicos son de un incalculable valor para conocer muchos hechos de su cultura. En la foto, murales interiores del Huaca de la Luna y que gracias a una cuidada restauración pueden ser admirados hoy en día. El rojo, blanco, negro y amarillo son los colores que dan vida a las pinturas murales y grabados de las deidades felinas de rostros amenazantes y encolerizados que predominantemente decoran las salas del interior de la pirámide.

Esta pintura se ha reconstruido como fue el magnífico e hiperdecorado Huaca (templo piramidal) de la Luna.

Panorámica del estado actual del Huaca de la Luna (es la parte inferior, más anaranjada).