
La ciudadela de Chan Chan es otro de los espectáculos Chimú. Sus 20 km2 le convierten en la ciudad prehispánica más grande del continente, pero se han tenido que emplear a fondo para reconstruirla. Gobernaban con puño de hierro pero sus frágiles construcciones de adobe eran como un castillo de arena y es un milagro que algunas de ellas todavía se distingan después de centenares de años. El Niño no es un fenómeno moderno, que no nos engañe su nombre, se trata de un niño muy crecidito que ya daba que hablar hace más de dos mil años. También entonces sus efectos eran tan destructores como lo son ahora y sus resultados hicieron tambalear la existencia de poderosos imperios de barro.

Complejo arqueológico de Chan Chan con su palacio principal Tschadi. Los bajorrelieves con motivos marinos ponen de manifiesto la principal actividad que sustentaba la vida de este pueblo marinero pero la agricultura y la caza también complementaban los productos que el mar les proporcionaba. Estos bajorrelieves sirvieron para decorar los grandes nueve complejos que los reyes Chimus edificaron con la característica de amurallarlos, sistema que copiaron los Incas y reprodujeron en el Cuzco. La cerámica encontrada entre las ruinas, que han sobrevivido a las inundaciones, terremotos y a los "huaqueros" (saqueadores), han servido para conocer mejor muchos más aspectos de la cultura Chimú.