
En la costera Copacabana encontramos de nuevo (y como viene siendo habitual en Bolivia) un alojamiento cómodo y económico (cinco euros los dos). Decidimos quedarnos unos días para poner en orden de nuevo todo el trabajo de los últimos quince días y realizar la crónica. Copacabana es un pueblo pequeño pero muy turístico, hay restaurantes y tiendas de recuerdos por doquier, no es nuestro entorno favorito pero la verdad es que todo está muy tranquilo y nadie grita desde las tiendas para intentar vender su mercancía (la desagradable sensación que siempre nos transmiten con irritación las agobiantes Egipto y Marruecos). Los paseos bordeando la orilla del mítico lago Titicaca son sosegados y el ambiente nocturno de luces y gente en las calles y mercado nos encanta.