Si se pregunta que se mencione un famoso imperio en Sudamérica la mayoría contestará: el Imperio Inca. Pero si bien su importancia histórica fue grande su presencia en la misma es realmente pequeña comparada con la larga existencia del gran Imperio que le precedió: el de Tiahuanaco, hemos llegado a una nueva capital imperial. Mientras que el Imperio Inca apenas ocupó en la historia como tal unos 150 años, el desconocido Imperio Tiahuanaco tuvo una existencia mucho más larga, nada menos que unos dos mil años y fue la inspiración para el Imperio que le siguió: el Inca. ¿Pero por qué el Imperio Inca es más famoso? Hay dos grandes y poderosas razones a esa supremacía informativa: primero porque de él quedan más evidencias tangibles, físicas como son las archifamosas ruinas de Machu Pichu (Perú) y segundo porque el Imperio desapareció como fruto de su enfrentamiento con el Imperio Español, que al igual que ocurre con muchos astros del cine (James Dean o Marilyn Monroe) o militares y guerrilleros (Che Guevara) ... alcanzan la categoría de mito universal por el modo y momento de su desaparición. Los restos de Tiahunaco fueron descubiertos por el profesor Alan Kolata, de la Universidad de Ilinois en Chicago hace tan solo 16 años, en 1.986. Las excavaciones realizadas hasta el momento en Tiahuanaco tan solo han puesto a la luz el 1% de su superficie, el resto sigue oculto y misterioso bajo la tierra por falta de recursos y de entendimiento entre organizaciones arqueológicas internacionales y el gobierno central. En la foto el Templete Semisubterráneo con estelas y cabezas clavas en primer plano y de fondo el monolito (estatua) Ponce en el templo principal Kalasasaya .

 

Palacios, templos y pirámides fueron levantadas por esta civilización que demostraron un alto grado de organización y desarrollo. Los textiles y cerámica que se han encontrado han dilucidado un alto grado de sofisticación en su elaboración y diseños. Mientras que actualmente la región apenas sustenta a 7.000 personas en condiciones de pobreza, hace 1.500 años un enorme complejo agrícola producía comida y trabajo para más de 125.000 personas. Las razones por las cuales desapareció este macro imperio (hacia el año 1.100-1.200 d.C.)  aún se desconocen pero todo apunta a la desecación de los ríos y fuentes de aguas que le permitían mantener el complejo agrícola que les abastecía. El templete subterráneo donde se encuentran las cabezas clavas emergiendo de los muros (en la foto) era el lugar donde se realizaban las ofrendas y sacrificios a los dioses. Tenían un ejército muy fiero que apreciaban obtener como trofeo la cabeza de sus rivales y además de sacrificar animales se realizaban sacrificios humanos, especialmente de mujeres vírgenes cuando comenzaba la época de la cosecha. Al igual que todos los imperios conquistadores, desde el Tiahuanaco al español, pasando por el Inca, se aseguraban la existencia mediante sometimiento a reinos rivales que les aseguraban la obtención de alimentos suplementarios, piedras preciosas y en el caso particular de Tiahuanaco de drogas medicinales y alucinógenas para entrar en trance con los dioses durante las ofrendas y sacrificios.

 

En el templo de Kalasasaya se encuentra esta magnifica pieza que representa a una poderosa y reverenciada deidad. Fue rescatada de su prisión bajo tierra, a 4 metros de profundidad se halló la piedra volcánica andesita en la que fue esculpida. La estela denominada piedra o monolito Ponce (en honor a un arqueólogo) tiene grabado en la parte inferior los 365 días del año, así como las figuras de los llamados correos del Imperio, los "chaskis" y diversas representaciones de animales, cóndores, peces y pumas. La cultura de Tiahuanaco poseía grandes avances en el campo de la geometría y astrología.

 

En el mismo recinto que el monolito Ponce (en el Kalasasaya) se encuentra la Puerta del Sol, el segundo hito de importancia en los hallazgos de Tiahuanaco. En ella, según el arqueólogo Arturo Posnaski, se representan los doce meses del año junto a un nutrido grupo de correos "chaskis" , hombres cóndores e indicadores del solsticio y equinoccio. Si el gobierno o instituciones diversas invirtiesen en este lugar arqueológico podrían salir a la luz todos aquellos tesoros que quizás aún permanezcas ocultos bajo la tierra.