
La
Paz moderna, barrios de espectaculares rascacielos que contrastan con el
inconmensurable suburbio de casas marginales que les rodean. Bajar a La Paz
desde El Alto es como seguir la corriente de un fregadero desaguando. Das
vueltas y vueltas hasta rebasar el caos de las "micros" (autobuses)
que vociferan a pleno pulmón el destino que llevan mientras suenan las bocinas
sin descanso y los tubos de escape te obsequian con una ráfaga de espeso humo.