
Regresamos
a la civilización y a la agradable temperatura de las alturas en el encuentro
con Cochabamba, la ciudad de la Eterna Primavera, cuyos 2.570 metros de altitud
le confieren el agradable clima con el que ha sido apodada. Observamos su
catedral desde la sombra que nos proporciona la arquería de la Plaza 14 de
Septiembre, el corazón del casco viejo. Luce su imponente estilo neoclásico
desde que fue inaugurada en 1.571. A su alrededor, las calles y plazas
tienen un corte marcadamente colonial.