A excepción de la misión de San José de Chiquitos, las demás tienen un estilo similar pero ... no hay que dejarse engañar, cada una de ellas es única en su género, decoración, labrados de madera, claustro, ... Disfrutamos la visita de cada una de ellas y captamos su personalidad. Así en la iglesia de la misión de San Javier nos maravillamos con un interior exclusivo de resplandor. Cuando como norma general el interior es oscuro debido al color natural de la madera empleada, en San Javier un radiante color marfil sirve de fondo a diseños florales y geométricos que cubren el techo, las paredes y hasta las propias columnas.

 

Interior de la iglesia de la misión de Concepción.

Frescos de la fachada principal de la iglesia de Concepción.

 

La misión de Santa Ana ha sido la última en ser restaurada y es la más pequeña y modesta de todas ellas. Ubicada en un minúsculo y tranquilo pueblo de calles de tierra y polvo fue construida en madera en 1.775. Los burros que por los alrededores pastan tras ser liberados de sus tareas de carga y transporte mantienen a raya el césped de la plaza. Tampoco falta el cautivante toboroche con sus flores rosadas presidiendo la plaza central.

 

Claustro de la misión de San Javier, levantada en 1.692 fue la primera de las construidas en la provincia de Chiquitos. Su iglesia fue diseñada y construida por el padre Schmidt entre 1.749 y 1.752. Además de arquitecto y constructor, el padre Schmidt enseñó a los nativos a construir instrumentos musicales, a tocarlos y a cantar, actividades en las que los nativos gustaban enormemente participar y en las que se distinguían notablemente. También escribió un diccionario español-chiquitano que se basaban en los dialectos de la región.