
Hemos
recuperado el nivel del mar pero estamos muy, muy lejos de él. En primer lugar
porque Bolivia, junto a Paraguay, son los dos únicos países de todo el
continente americano que no tienen salida al mar. Si bien Paraguay nunca tuvo la
salida al mar, Bolivia perdió sus posesiones marítimas al constituirse éstas
como botín de guerra chileno (junto con las salitreras) en la cruenta Guerra
del Pacífico (1879-1.883). En segundo lugar porque nos hemos adentrado en los
aledaños de la Amazonía boliviana. El calor de la llanura nos obliga a
despojarnos de la ropa de abrigo que usamos mientras estuvimos en el altiplano y
la humedad pegajosa de la cercana jungla invade nuestros cuerpos. Nos adentramos
en la Chiquitanía, días y días respirando el fino polvo que levantamos con
nuestras propias llantas a través de pistas entre la vegetación amazónica.