Contrastando con la sofisticación de los pueblos urbanizados también nos encontramos en las pistas con la aldeas indígenas que en nada han variado su estética y modos de vida inmersos en la jungla. En la actualidad, la mayoría de los chiquitanos viven en pequeños poblados agrícolas dedicados a la caza, pesca y cultivo de plantas; las mujeres fabrican objetos de cerámica y tejidos sencillos. Sus poblados tienen autonomía política y sus jefes son elegidos por su valor.