Avanzamos por terreno jesuítico entre las misiones levantadas en este manto esmeralda que conforma la jungla. En tiempos de intrigas y luchas de poder los jesuitas fueron expulsados de América y su orden clausurada porque el rey Carlos III vio en ellos un peligro potencial para su reinado, en plena expansión del Imperio Español en las Americas. El poder y la influencia que la orden había alcanzado en las colonias le hicieron creer que podrían usurparle su primacía (eran incluso más fieles al papa que al rey) y comenzaron las presiones al Papa Clemente XIV para su expulsión y disolución ... hasta que se consiguió. Pero esa expulsión no es una página olvidada para la población rural y su recuerdo está siempre presente. Todo ello es debido a que, evidentemente siendo la misión principal de los jesuitas evangelizar en la fe cristiana y velar por las almas de los fieles, también se preocuparon de otros muchos aspectos humanos. En Chiquitanía se consideró (y se sigue considerando) su trabajo como una gran labor social y las placas de agradecimiento a la orden así como las estatuas de los jesuitas más emblemáticos se yerguen orgullosas en las plazas centrales de los pueblos. En la foto las estatuas de los apreciados padres jesuitas españoles Juan Bautista de Cea y Francisco Hervás en la plaza de Armas de San Rafael.