
Pero la arquitectura rural pre-amazónica no se limita únicamente a espectaculares misiones jesuíticas ... los pueblos nos cautivaron sobremanera. No teníamos ni idea de su belleza, nos hablaron de ellos pero nunca les rindieron suficiente justicia. Aquí encontramos los pueblos más hermosos de Bolivia, pueblos que ignoran el cemento y la chapa, casas porticadas con cubiertas de teja que siguen con el mismo espíritu de antaño. Poblaciones tranquilas como la de San Miguel (en la foto) donde la vida transcurre apacible y las monjitas van a la compra en vespa.

Casas del pueblo de San José de Chiquitos.