Pero Pulcayo nos reservaba unas curiosas sorpresas. En el cementerio de trenes de la ciudad hay una pieza ferroviaria que fue protagonista de otra historia ... ¡y está medio abandonada en Pulcayo! Los famosos bandidos norteamericanos Sundace Kid y Butch Cassidy tras su larga carrera delictiva a través de los Estados Unidos acabaron refugiándose en tierras bolivianas. Es evidente que cuando Hollywood los lleva al cine encarnándoles en actores como Robert Redford y Paul Newman ... parecen hasta gente estupenda, héroes estadounidenses incomprendidos, y más cuando se mezcla el amor con una canción romántica haciendo tiernos malabarismos sobre una bicicleta. Pero la realidad es que eran unos sinvergüenzas de tomo y lomo, unos ladrones que no sabían hacer otra cosa que robar y realizar fechorías que les reportase un dinero rápido y sin esfuerzo. Muy perseguidos acabaron en Bolivia pero nunca se apartaron de su modo de vida y pronto se empezaron a tener noticias de dos gringos ladrones por Sudamérica. Cuando deseaban dar el golpe final para "retirarse" y tener una "merecida vida tranquila" cometieron el error que les costó la vida. En el país donde se escondían decidieron robar el tren que transportaba la paga de los esforzados mineros de la sierra. En esos tiempos no había "seguros" así que si se robaba la nómina ... ese mes no se cobraba. Para los mineros fue una tragedia, el pan de ese mes ganado con su dura vida en las entrañas de las montañas ... se desvaneció en un instante cuando unos miserables ladrones asaltaron el tren. La indignación fue tremenda y se inició una implacable caza del hombre que concluyó en San Vicente, donde fueron acorralados por una patrulla (no por los mineros) y acabaron con sus andanzas para siempre (aunque otra versión apunta a que se suicidaron al verse sin salida). Pues bien ... la famosa locomotora asaltada por los "bandidos gringos" ... está en Pulcayo. Increíble.

 

Otra curiosidad de Pulcayo ... también se halla en este enclave la primera locomotora que circuló por suelo boliviano. La pequeña locomotora está muy mimada, la encontramos en perfecto estado, bien pintada y con las placas resplandecientes. Entró en Bolivia en 1.890 y unía Antofagasta en la costa del Pacífico (antaño boliviana pero posteriormente tomada por Chile) y Pulcayo. Su misión era arrastrar los vagones de las riquezas extraídas en Pulcayo y llevarlas hasta la costa del Pacífico.