Las islas del océano albino rompen de súbito la perfecta llanura de salmuera y aparecen esporádicamente con sus bahías, cabos y playas fosilizadas. La Isla del Pescado (en la foto) es uno de los puntos emblemáticos cuando se avanza por el interminable salar, es la mayor y la mejor referencia para reorientarse. Los únicos inquilinos sobre las lomas de estos terruños terrestres son centenas y centenas de testarudos cactus, planta acostumbrada a las condiciones más adversas de la naturaleza. Forman ejércitos de centinelas que vigilan una imaginaria invasión del salar ... sin bajar nunca la guardia ni variar jamás su posición de firmes. Es muy difícil encontrarla sin guía y sin tener la coordenada pero un rumbo fijo mantenido con el GPS durante decenas y decenas de kilómetros y unas muy tenues huellas que aparecían de vez en cuando ... hicieron que la misión de encontrarla concluyera con éxito. La verdad es que nunca pensamos que seríamos capaces de encontrarla o de distinguirla entre otras en el camino.  Partimos temprano sin esperanzas de encontrarla pero incluso si llegábamos a ella ... ¿sería esa la isla?  Es la más grande ... pero cómo compararla con otras que no están al alcance de la vista. Pero sí, era ella.  Las descripciones que teníamos, su posición dentro del salar, los kilómetros recorridos ... nos confirman que lo hemos conseguido. Saludamos a los cactus pero ellos no nos hacen caso, siguen impertérritos vigilando el horizonte.

 

Seguimos navegando por este océano sólido con el relajo de haber cumplido nuestra meta. "Mira. Otra isla, acerquémonos a ella para verla también", le digo a Marián. Cuando nos acercamos ... vemos una casa en ella. ¿Un espejismo? Nadie nos ha hablado de una isla habitada, ni siquiera en nuestras guías aparece ninguna referencia. Pero no era un espejismo y sí que estaba habitada. Hemos llegado por puro azar a la isla Incahuasi -"Casa del Inca"- la única habitada en todo el salar y donde Alfredo y su familia han habilitado un sencillísimo refugio para dar morada y proteger del viento a los viajeros que se atreven a adentrarse por la Soledad Blanca. Es mucho más pequeña que la isla Pescado pero más bonita y romántica. Prescindimos del refugio y acampamos en las cercanías. Disfrutamos de los paseos, las vistas sobre la cuajada playa y nos sentamos en un cerro para contemplar la puesta de sol.

 

Playa" en isla Incahuasi.