
Es
hipnotizante el efecto que producen los millones y millones de partículas
brillantes parpadeando incesantemente ante nuestros ojos, con forma hexagonales
y pentagonales, van embaldosando esta nacarada extensión que está conformada
de unas 11 capas con espesores que varían entre los 2 y 10 metros. Se estima
que existe unos 64 mil millones de toneladas de sal. Un plomizo sol parece
aparentemente aminorar su sensación calorífica debido al perseverante viento
que nos azota pero es eso, una falsa ilusión. El sol, la sal y el viento en
perversa alianza nos ataca las pupilas y consigue devorar la blancura de nuestra
piel, enrojeciendo nuestra epidermis segundo a segundo. Es una perfecta
autopista de más de 200 kilómetros de ancho, se puede circular a la velocidad
que se quiera y en todas direcciones ... pero no hay referencias, el GPS
se convierte en herramienta imprescindible para saber por donde vamos y tener la
seguridad que encontraremos el camino de salida. Nuestra montura es una nave que
avanza sin límites por un mar solidificado en un instante sin olas. Y como en
todos los mares ... hay islas.