Las acampadas por Bolivia siguen siendo un sueño. Hemos llegado al mar de soledad blanca, la gran llanura cana de Bolivia. Hemos levantado nuestro campamento a 3.650 metros de altitud sobre la nube sólida más alta del mundo: el Salar de Uyuni, el más alto y extenso salar del mundo. El viento sopla sin obstáculos en esta infinita llanura, es inútil buscar refugio y la temperatura baja hasta 4ºC bajo cero. Fue una cena rápida y una noche dura. El amanecer es muy bien recibido porque trae el calor ... pero pronto hemos de luchar contra un nuevo enemigo: la ceguera. Somos el relleno de un emparedado entre dos potentes focos: el sol y la sal que reflecta sus rayos. Este  cegador lugar puede pasar de los 30ºC durante el día a los 25ºC bajo cero durante la noche, ostenta los más fuertes contrastes climatológicos de la región. En la Edad de Hielo la mayoría del altiplano estuvo bajo las aguas del Lago Minchín, el actual Salar de Uyuni fue su punto más profundo. Hoy en día sus 12.000 km2 de pura y radiante sal centellean bajo los intensos rayos solares que atormentan su cuarteada piel sin descanso.