Cuando paseamos por la calle peatonal de Baquedano nos damos cuenta dónde se encuentra el alma de la ciudad de Iquique. Iquique nació como una caleta que durante la época de las Colonias se recogía guano para pescar pero con la plata y el salitre su comercio se reactivó y se convirtió en una importante ciudad. Entre 1.880 y 1.920 se construyeron edificios de madera de estilo georgiano norteamericano con sus bellos corredores a la calle y sus pilares y balaustradas también de madera. La ciudad tiene infinidad de edificios modernos aberrantes y cables eléctricos colgando por todos sitios pero la municipalidad está realizando un trabajo encomiable de recuperación del casco histórico y de los edificios más remarcables. Hay zonas donde pasear es una auténtica delicia.

Otro precioso edificio es el que fue erigido por la colonia española en 1.904. Es el Centro Español, más conocido como Casino Español. Construido en madera, su estilo morisco focaliza las miradas en la plaza Arturo Prat.

El interior del Casino Español es espectacular con su madera policromada, los estucos y los cuadros pintados por el español Vicente Tordecillas a principios de siglo. Esta simbiosis de arquitectura islámica y arte español imprimen un estilo inconfundible a este activo club social.