
Tras
muchos días de pistas en Calama recuperamos el suave asfalto y en el camino
hacia Iquique tenemos una increíble exposición de arte a gran escala. Las
faldas de las colinas y cerros son el lienzo en el que la antiquísimas culturas
exponen valiosos testimonios. En Pintados (fotografía), en los faldeos
orientales de la Cordillera de la Costa, nos encontramos con los geoglifos más
impresionantes y valiosos de todos ellos. La edad de estos geoglifos, junto a
los petroglifos y pictogrifos de las cercanías, ha sido evaluada entre 1.000 y
1.400 años d.C. cuando el territorio estaba dividido entre diferentes señoríos
locales con importantes intercambios socioculturales. En Pintados nos
encontramos con unos 50.000 m2 donde existen más de 400 figuras de
hombres, animales y dibujos abstractos de origen precolombino. La técnica ante
la cual nos encontramos es la del "raspaje" de la capa superficial
oxidada dando lugar a los dibujos claros ante los cuales nos encontramos sobre
el fondo oscuro del suelo.

Detalles de geoglifos en Pintados. A la conclusión que se ha llegado es que el objetivo de estos geoglifos consistía en señalizar el paso de caminos troperos entre la sierra y la costa así como la creencia de que cumplían funciones rituales o de culto.

Muy
cerca de los geoglifos de Pintados se encuentran los petroglifos de Calartoco,
donde los inmensos murales sobre las colinas han sido sustituidos por pequeñas
imágenes en páginas de piedra. En la foto observamos escenas de caza.

En Chiza (al norte de Iquique) nos volvemos a encontrar geoglifos pero realizados con otra técnica: el "mosaico". Se aprovecha el material rocoso color oscuro para construir unos "mosaicos" que contrastan con el fondo más claro. Las representaciones de estos tapices minerales se ven desde grandes distancias debido a su desmesurado tamaño (se ve la escala mientras paseo en las lindes de estos grabados).