La pista que une Caspana con Toconce nos obliga a dar media vuelta por primera vez en el avance por nuestro quinto continente y hemos de suspender la visita a Toconce. Primero recorremos 5 kilómetros normales los otros cinco que le siguen son de pesadilla pero pensamos que será transitorio. Cuando una pista está cortada los lugareños acostumbran a poner piedras a la entrada para que nadie se meta y tenga que dar media vuelta. No había piedras a la entrada de la pista así que a pesar del padecimiento estábamos seguros que se podía pasar de un modo u otro. No fue así. Llegó un momento en que ya no hubiese podido avanzar ni un tanque. En un pronunciado descenso, las grietas y las piedras desprendidas de las alturas quitaban la esperanza al más osado. La época de lluvias ha tenido que ser terrible. Llegar a Toconce por otro camino era ya demasiado largo, damos media vuelta (para habernos matado en la lenta y minuciosa maniobra que duró 10 minutos), repetimos el suplicio de los últimos 5 kilómetros y nos dirigimos a Ayquina. El valle de Ayquina (en la foto) es otro paraíso de fertilidad escondido en medio de la aridez altiplánica, no se le descubre hasta encontrarnos encima.

El pueblo de Ayquina, con casas de piedra y techumbre de barro y paja sin aleros, contempla desde la altura el largo acantilado por el que discurre el río Salado. La vega es de nada menos que 14 kilómetros a lo largo de la cual los cultivos en terrazas producen lechugas, cebollas, zanahorias y otras hortalizas y verduras.

En el poblado fundado por españoles, Chiu Chiu, encontramos la iglesia más bonita de la región. San Francisco es una iglesia con casi cuatro siglos sobre sus muros de adobe de 120 centímetros de espesor, grosor que ha permitido sobrellevar el paso del tiempo. Con madera de cactus (concretamente con el corazón de cactus, un anillo leñoso que con humedad se le estira para formar tablas) se ha construido su techo interior y se han forrado sus puertas de cedro. El párroco que dirige la iglesia es un anciano catalán que lleva varias décadas instruyendo a su pequeña población.