Mañana entramos en Santiago, nos esperan varias semanas de trabajo porque desde que partimos de Puerto Montt no hemos podido trabajar en condiciones. Llegamos en precario a la capital de Chile, el quedarnos con un solo ordenador (y roto) nos ha alterado mucho los planes pero un cartel de la carretera nos devuelve el optimismo ... y nos arranca una sonora risa. El indicador de dirección nos anuncia un pueblo con un nombre realmente singular: "Peor es nada". Y es cierto, vamos a él y existe, no es una broma. Un minúsculo compendio de casas cuyos habitantes llamaron (con humor) ... "Peor es nada". Efectivamente, nos aplicamos el cuento, nuestra capacidad de trabajo ha sido muy menguada pero gracias a las oficinas de Navimag conseguimos reducir los retrasos y gracias a Cristian el Olivetti volvió a renacer totalmente operativo (un milagro) para el estado en que se halla. Realmente hemos salido del paso gracias una vez más a los amigos del camino. Informáticamente estamos muy mal pero ... ¡peor es nada!
Mañana llegamos a Santiago y prepararemos con nuestros amigos Juan Pablo y Pablo la próxima etapa chilena: el norte. Se trata del mismo país pero por lo que hemos leído y visto ... es otra dimensión de Chile. Totalmente distinto a lo vivido hasta ahora: desiertos de sal, géiseres, el primer contacto con el altiplano, remotos pueblos y oasis encajados en áridos cañones, colinas que hablan del pasado mediante dibujos, ... y el lago más alto del mundo. Queremos descansar un poco pero a la vez queremos partir de inmediato.