El río Bíobío (el más largo de Chile y que marcaba el límite sureño del Imperio Español en Chile) nace apaciblemente en el lago Galletué (en la foto). Seguimos su curso en nuestro ascenso hacia los dominios del volcán Lonquimay por donde existen pequeños asentamientos mapuches-pehuenches. Intentamos acercarnos a ellos en varias ocasiones, pero son muy recelosos y herméticos. Durante nuestro recorrido nos encontramos con una ceremonia ritual al aire libre en la cual pedían a sus dioses que les obsequiará con lluvias pues sufrían una prolongada sequía. Pero aunque amablemente nos explicaron muy someramente el motivo de la ceremonia (y a pesar de encontrarnos completamente solos) no nos permitieron en ningún momento que nos acercásemos y nos mantuvieron explícitamente distantes y excluidos. Vislumbramos los bailes con hombres ataviados con trajes y tocados de plumas y los desfiles con la ayuda de los prismáticos.

Los mapuches se autodenominaban con este término que significa "hombres de la tierra". La recolección de piñones de araucaria ha sido una de sus principales actividades y base de su alimentación por este motivo los conquistadores le llamaron araucanos. No constituían pueblos ni aldeas solo se agrupaban en clanes familiares. Tenían sentido de la propiedad privada sobre los bienes íntimos pero no sobre la tierra o los animales. Cuando un lugar disminuía su rendimiento lo abandonaban y se marchaban a otro. En el actual siglo XXI existe un fuerte conflicto entre los mapuches y el gobierno chileno por las reclamaciones que los indígenas hacen de la tierra. Un problema que se torna en ocasiones especialmente virulento con manifestaciones violentas en algunas ciudades de la región del Bíobío
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