Cenizas, cenizas y más cenizas. Las pistas se abren paso entre las cenizas de la última rabieta del temperamental Llaima y nos acercamos a las aguas esmeraldinas de la Laguna Verde, formada por una lengua de lava que cerro el paso al río y creó esta hermosísima estampa.

 

Parque Nacional Conguillío, naturaleza en su máxima expresión y unas comunicaciones que permiten el acceso pero cuya rusticidad nos hacen sentir muy lejos de la civilización.