
Tras muchos botes y tragar mucho polvo por la trastienda de los lagos y volcanes alcanzamos otro de los grandes escenarios chilenos: el lago Villarrica y su solemne volcán homónimo de 2.847 metros de altitud. Las intermitentes fumarolas que parten de su perfecto y precioso cono indican sin lugar a dudas que está todavía en activo, como le ocurre a muchas de estas pirámides naturales de poder. A lo largo de toda la zona andina que atraviesa de norte a sur a Chile los volcanes activos se prodigan sin cesar. Estas calderas de magma están cubiertas de nieve y cuando se desperezan ... la temperatura derrite violentamente la nieve y se provocan grandes corrimientos que arrastran lodo, arenisca volcánica y árboles. Estas avalanchas son las que causan mayor destrucción. Tras el "baño" ... la lava avanza lenta pero incendiando todo a su paso.

El volcán Villarica se ha puesto en erupción 10 veces a lo largo del siglo XX. La última vez que la lava llegó hasta el lago fue en 1.968 pero en 1.971 la corrida destruyó el antiguo pueblo de Coñaripe. Desde 1.972 no ha vuelto a expulsar lo peor que lleva dentro, esperemos que pase mucho tiempo sin volverlo hacer. Un espectáculo increíble pero apocalíptico y terrorífico para la gente que vive a sus pies.