Tras Osorno nos adentramos de nuevo en la naturaleza. Los ojos se recrean en lagos como el Puyehue, el Ranco (aunque en esta ocasión llovía a muerte) o el gran volcán Puyehue de 2.240 metros. Incluso nos permitimos una escapada a Argentina para verlo del otro lado y de este modo también renovamos el visado chileno. Cuando se entra se tiene derecho a tres meses de estancia pero la minuciosidad del recorrido y las bellezas que vamos contemplando nos han ido demorando y demorando. Esta entrada y salida de Chile nos permite terminar la ruta chilena sin el agobio de tener que salir en una fecha cerrada ... y no tan lejana. Seguimos nuestra ascensión hacia el norte hasta llegar al lago Panguipulli (en la foto y de nuevo con tiempo expléndido), otro Edén lacustre. Aunque una expedición del español Pedro de Villagra divisara el lago en el año 1.553, la población que ha vivido a sus orillas, incluida la autóctona mapuche, fue siempre muy escasa. Fue realmente en 1.900 cuando comenzó a poblarse por los colonos germanos. El volcán Choshuenco (2.415 metros; al fondo de la foto) es el coloso dormido que escolta este lago.