
Abrirse camino hasta el lago Llanquihue cuando todo era selva fue una desgarradora proeza, incluso desaparecían peones entre el enmarañado y espeso bosque para nunca más saber de ellos. Diez años tardaron en despejar las tierras donde ahora podemos contemplar las bellas mansiones que se construyeron en lugares remotos. "Casonas de campo" que reflejan el auge económico que llegaron a alcanzar los agricultores germánicos que se asentaron por estos agrestes parajes.