Nuestro "despacho" en Quellón. La precaria situación informática que padecemos nos obliga a largas paradas para trabajar por turnos con el portátil que nos queda e ir ordenando todo el material. Afortunadamente, estos confines del mundo ofrecen lugares de indudable belleza que hacen que la labor burocrática de la Ruta de los Imperios sea más llevadera, ¿acaso no embelesa trabajar con una vista así? En Chiloé nos instalamos en el económico, confortable y panorámico camping Paico´s de Quellón, donde vamos combinando el interminable trabajo durante el día con una película por la noche y nuestros propios menús al poder usar la cocina de los dueños, Nelly y Omar. No faltaron los salmones frescos al horno que en Chiloé tiene el precio  irrisorio de 1 euro/kg (170 pts./kg; 0,90 US$). Además, esta ciudad tiene también una pequeña oficina de Navimag, compañía naviera que sigue colaborando de una manera notable, y ya imprescindible tras nuestra "amputación", con nuestra expedición. Sus sedes ponen a nuestra disposición sus instalaciones para hacer más llevadera nuestra labor por Chile.

 

Quellón -que con sus 12.000 habitantes constituye la tercera mayor población de Chiloé tras la capital Castro y Ancud- es sin lugar a dudas la más tranquila y romántica de ese trío gracias a su lejanía del continente, pocos bajan hasta aquí (ni siquiera yo mismo bajé hasta Quellón en mi primera visita a Chiloé en 1.990). Enclave predominantemente pesquero nos deleita con su costanera, algunas casas antiguas, buenas playas, un ambiente apacible y una vida sosegada.