
Es nuestra última navegación en muchísimo tiempo, seguramente no volvamos a navegar hasta llegar a las cercanías de Centroamérica, cuando debamos embarcar de nuevo nuestra montura para bordear la impenetrable selva del Darién que aísla Panamá de Sudamérica. Abandonamos la preciosa Isla de Chiloé en una barcaza con un nombre muy chilota “El Trauco”, el legendario personaje de la mitología indígena que a tantas doncellas ha seducido a pesar de su repulsivo aspecto. Nos subimos a la chepa del Trauco para regresar a la América continental, nuestro rumbo norte nos llevará a los lagos y volcanes chilenos que nos aguardan para mostrarnos sus más sugestivas facciones y la sorprendente procedencias de sus gentes