
De nuevo en tierra firme. De nuevo en las intrincadas pistas de la Carretera Austral. De nuevo las vibraciones del irregular ripio. Seguimos rumbo norte y vamos descubriendo un nuevo semblante de la Patagonia. Los grandes espacios abiertos de vegetación sacrificada por los pastos comienzan a poblarse de un intenso bosque. Los cerros nos muestran cascadas y saltos alimentados por ventisqueros y lagos. Aparecen selvas vírgenes que nunca han sido surcadas. Seguimos con un bien muy escaso en la Patagonia: sol fúlgido y cielos límpidos.

El ventisquero (glaciar) colgante, otro de los hitos de la ruta austral en nuestro ascenso hacia el norte .