En Coyhaique, el servicio técnico Infoland, nos da el terrible veredicto: el ordenador está muerto con la placa madre quemada debido a un tornillo suelto interno. El colofón de todos los problemas que nos ha venido dando el portátil Acer desde que se incorporó a la expedición. Pero donde hay demonios hay ángeles, estos en forma de Maggie y Cristian. Conocidos en la barcaza a Tortel resultó que Cristian no es tan solo doctor traumatólogo sino que es también un genio de informática. Lo que comenzó como una simple invitación para que conociésemos el "asado al palo patagónico" se convirtió en una amistad con una ayuda vital para esta "ciber-expedición". Se destriparon ambos portátiles y durante 9 días (con jornadas que concluían de tres a cinco de la mañana) Cristian estuvo centrado en la búsqueda de soluciones para salir "decentemente" de Coyhaique (Muy detallado en el texto de la crónica).

 

Parte del "forense" que anuncia la defunción del Acer por un tornillo interior. Imposible repararlo por el inafrontable costo que conlleva.

 

El tornillo asesino y la marca de la quemadura en la placa madre ("que lo parió").

 

Los recursos de Cristian. Se pone a buscar y no para hasta que encuentra en Coyhaique un adaptador que permite leer el disco duro del portátil a través de un ordenador de sobremesa.

 

Esa pieza ... fue la piedra filosofal que convirtió en oro el problema de la inaccesibilidad del disco duro del Acer y superar el problema de la disquetera rota del Olivetti. A partir de ese momento todo se podría hacer a través del ordenador de sobremesa de Cristian