Las acampadas se suceden en lugares paradisíacos (en la foto, junto al río Baker) pero un demonio se incorporó a nuestro campamento en Puerto Fachinal, el punto más estrecho del lago General Carrera. Las ráfagas de un huracanado viento nos complica la cena pero aparece un nubarrón todavía más malévolo: el ordenador portátil Acer no arranca, ni siquiera se enciende el pilotito que recibe corriente. Lo enchufamos, desenchufamos, verificamos el transformador de 220 voltios que llevamos instalado en el vehículo, analizo los enchufes, presiono todos los cables por si es un mal contacto. Nada que hacer, ni un amago de querer arrancar. Es el principio de una pesadilla.