Muchas de sus bellezas naturales son accesibles por pistas ripiadas que te acercan a lugares tan singulares como la Laguna Amarga, con sus orillas blanquecinas por la alta concentración de sales ferruginosas que resaltan aún más el color azul de sus aguas. O la Laguna Azul, las más apartada y tranquila con un lecho morado de flores silvestres. Un estrecho y balanceante puente colgante es el encargado de acercarnos a las "Torres". (Al fondo a la izquierda).