No muy lejos del glaciar Balmaceda ... una pequeña pasarela de madera permite desembarcar del Alberto de Agostini para pisar tierra firme. El intenso verdor de los coigües escolta nuestra caminata hasta aproximarnos a un caprichoso museo flotante de esculturas de hielo. El glaciar Serrano va desprendiendo sus témpanos en la laguna de su base, conformando una singular recepción de danzarines multiformes helados. Sus semblantes azulados muestran las marcas descarnadas de los trozos que bruscamente se han desprendido de su creador para iniciar un rumbo itinerante e incie.

 

Laguna de icebergs desprendidos por el glaciar Serrano.