
Imposible asumir tras lo vivido el ajetreo de la ruidosa ciudad, buscamos la tranquilidad para aclimatarnos, nos alejamos de la gran urbe y nos detenemos en un acantilado sobre el estrecho de Magallanes. Magallanes, tu nombre nos ha estado acompañando de mil formas desde que llegamos a Chile. Estando aquí, ¿cómo no íbamos a estar juntos en una fecha tan señalada? Las pocas maderas de un refugio campestre aun en pie nos servirán de cobijo, nos protegerá del viento y resguardará un fuego que nos caliente tras el ocaso. En esta noche de paz hemos encontrado nuestro particular portal de Belén. Hoy es Nochebuena y mañana Navidad.