
El suave bamboleo del impresionante canal Beagle marca un regreso de varios días a través fiordos como el Garibaldi con su titánica empalizada de hielo y sus huestes de icebergs; nuevos glaciares como el majestuoso Pía; estrecheces como la angostura Gabriel, con su melena plateada de cascadas; desembarcos en bahías como Brookes, donde cada paso debía de ser medido para llegar ilesos a un entorno de hace millones de años. En la foto el glaciar Pía.

Acercándonos al glaciar Garibaldi.

Cuando el tiempo empeora es duro salir a la intemperie pero sabemos que el sacrificio es insignificante ante tanta belleza. En la foto el desembarco en la bahía Brookes.