
Nuestro segundo y último contacto con la civilización fue Ushuaia. Se trata del segundo puerto más importante de Argentina, una auténtica gran ciudad, bien estructurada, con todos los servicios imaginables, tiendas por doquier (es puerto franco), grandes almacenes y un sinfín de comercios dedicados al turismo. Rodeada de impresionante naturaleza y con un telón de fondo de soberbias montañas, la ciudad en sí es principalmente moderna, sin grandes atractivos urbanísticos o arquitectónicos pero en su casco antiguo aparecen las viejas casas de los pioneros que llegaron a este remoto punto.

Fundada el 4 de octubre de 1.884 como penal era un enclave marginal que mataba la esperanza de fuga de los presos. El presidio (en la foto), primer edificio de obra y hoy uno de los mayores atractivos turísticos. Se cerró en 1.947.

El hogar de la familia Pastoriza, construida en 1.918, es uno de los ejemplos de las casas de pioneros que amenizan el casco antiguo de Ushuaia.