La navegación por los canales es sosegada, las aguas suelen estar calmas y la nave casi nunca se cimbrea pero los vientos y mareas en estos pasillos naturales pueden ser realmente terribles influyendo en la velocidad del buque y a elegir concienzudamente los sectores de cubierta más resguardados.

 

Un largo pitido llena los valles del mar cuando llegamos al "punto de no retorno" de la angostura Inglesa, tan solo una nave lo puede cruzar a la vez. Por radio se comprueban los buques de la zona y se establece la prioridad según el orden de llegada. El largo toque de sirena indica a todas las naves de la zona que el buque que tiene autorizada la entrada inicia la maniobra de avance que no puede deshacer. En su meticuloso avance, la proa del Magallanes enfila las sombras negras que emergen entre sus blancos guardianes.